Aborto: destino Londres

Aborto: destino Londres

Gallardón aborda con entusiasmo y empujado por Rouco Varela la reforma de la ley de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo, aprobada en España en 2010 por las Cortes Generales.

Esta ley, con un enfoque integral que reconoce el derecho de la mujer a la salud sexual y a decidir sobre la maternidad, se orienta también a la prevención de los embarazos no deseados y por lo tanto, a la prevención del aborto.

Su objeto es garantizar los derechos fundamentales en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, regular las condiciones de la interrupción voluntaria del embarazo y establecer las correspondientes obligaciones de los poderes públicos.

Ofrece garantías y seguridad jurídica a las mujeres y a los profesionales sanitarios.

Asegura calidad asistencial en el proceso de interrupción voluntaria del embarazo e incorpora esta prestación en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.

Y equipara nuestra normativa a los planteamientos jurídicos de los países de nuestro entorno.

Tuve el honor de participar de manera directa en la elaboración de la misma como secretario general de sanidad en estrecha colaboración con el Ministerio de Igualdad.

El PP, siguiendo las presiones de la cúpula episcopal de la iglesia católica, puede cometer un enorme error de importantes consecuencias.

En primer lugar, porque el cambio de la ley va a suponer una agresión a la mujer y a su derecho a decidir libremente sobre su maternidad. 

Supondrá una intromisión del Gobierno en la intimidad de las mujeres y una imposición de una visión religiosa unilateral sobre esta cuestión en un Estado que debe desempeñar un papel laico impecable.

También es un error porque empujará a muchas mujeres a solucionar las consecuencias de un embarazo no deseado en el campo de lo clandestino. 

Volvemos a los tiempos franquistas de “Cuéntame” en los que el destino del aborto era la clandestinidad con el enorme riesgo para la salud y la vida de las mujeres.

Habrá muchos abortos clandestinos. Habrá por tanto más morbilidad y mortalidad por esta causa.

Eso si, quienes puedan pagarlo, tendrán la posibilidad de elegir otro destino. 

Destino Londres o cualquier otra ciudad de la UE en la que el aborto libre es legal y al que mediante pago, podrán acceder aquellas quienes tengan recursos.

Volvemos a los tiempos del fariseismo de la derecha y se aumentará la brecha entre quienes más tienen y quienes menos tienen.

Desigualdad de nuevo. Desigualdad de género una vez más.

Por otra parte, otro enorme error afecta a los profesionales sanitarios ya que perderán la seguridad jurídica de la que gozan hoy cuando han de abordar una interrupción voluntaria del embarazo. Y también podrán comprobar que se perderán las garantías de calidad asistencial que la actual ley ofrece.

Es inadmisible. Como lo es, abandonar una política integral de salud sexual que fomente este derecho y que además trabaje en el objetivo de una maternidad libre en la que sea realidad la prevención de embarazos no deseados.

La última consecuencia a la que me quiero referir y que creo tendrá le modificación de la ley de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo, es política.

La intromisión de la cúpula de la iglesia católica en asuntos que son competencia de los poderes públicos es inadmisible y debe tener consecuencias políticas.

Soy partidario de que el PSOE defienda ya la supresión del actual acuerdo con la santa sede.

Dado que la iglesia católica no respeta la independencia de los poderes públicos y los derechos amparados por las leyes democráticas, creo que hay que exigir ya revisar todo lo relativo con las relaciones entre Estado y el Vaticano para eliminar privilegios de la iglesia católica.

Rajoy y Gallardón están a tiempo de no abrir una etapa negra y de evitar que la mujer española y la sociedad sufran un enorme paso atrás en sus derechos. 

Pepe Martínez Olmos

Un pensamiento en “Aborto: destino Londres

  1. Gonzalo

    Déjese de topicazos, el embrión es tan ser humano como usted o como yo, con los mismos derechos humanos. Y lo que pudieran hacer hace 40 años (en lo que obviamente estamos de acuerdo que era una hipocresía) no sirve como excusa para lo que podamos legislar en 2013.

    Responder

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