Ébola: la importancia de un Sistema Nacional de Salud

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Es inevitable que los asuntos relativos a las alarmas de salud pública y, sobre todo, si se dan en periodos de cierta ´sequía informativa´ como sucede en verano, conciten un enorme interés en los medios de comunicación y preocupen más o menos al conjunto de la ciudadanía.

El brote de Ébola se ha introducido en nuestra actualidad informativa y forma parte (en menos de 48 horas) de análisis editoriales, comentarios y seguimiento contínuo y al minuto en los medios de comunicació social de nuestro país.

Estoy seguro que se debatirá en el futuro sobre la conveniencia o no de trasladar al religioso español y la monja que le acompaña mediante el envío de un avión especialmente equipado para su traslado. Habrá quienes crean que es un gasto excesivo y quienes piensen que no se trata a todos los españoles que estén en el extranjero con necesidades especiales de atención sanitaria. Habrá quienes piensen lo contrario. Habrá quienes quieran el traslado de todos los cooperantes y habrá quienes piensen que es innecesario. Es evidente que se crea un precedente.

Será un debate interesante sobre prioridades, sobre igualdad de oportunidades y sobre gasto público. Un debate que probablemente se desarrolle en los próximos días.

Pero más allá de eso, como experto en salud pública, creo que hay también otras cuestiones de gran relevancia en este asunto del brote de Ébola.

En primer lugar, que disponemos de un sistema sanitario público que, aunque sufre un deterioro evidente por las políticas y recortes desarrollados desde 2012 por la decisión del gobierno, es aún un sistema preparado para afrontar con éxito situaciones como esta. Un sistema sanitario en el que para estas cuestiones relativas a alertas de salud pública, tiene una red de vigilancia epidemiológica y un conjunto de recursos humanos y materiales capaz de afrontar cualquier situación con niveles de excelencia.

Junto a ello, el escaso riesgo de contagio masivo de esta patología en una sociedad desarrollada como la nuestra, nos permite poder estar tranquilos en lo que se refiere a las garantías para el conjunto de la ciudadanía.

Pero este caso ha puesto de manifiesto, como han señalado algunos agentes profesionales y sindicales, que este tipo de recursos asistenciales y preventivos no pueden desmantelarse o deteriorarse como consecuencia de los recortes o de las políticas de deterioro más o menos premeditado de lo público.

La sanidad pública y los servicios relacionados con la prevención y con la capacidad de respuesta ante alarmas de salud pública de toda naturaleza, deben ser siempre una prioridad de máximo nivel. E independientemente de que siempre será necesario gastar bien y de manera adecuada los recursos públicos, la prioridad de disponer de un sistema público y de unos profesionales sanitarios bien pagados, bien formados, respetados y bien gestionados es algo que no debe ponerse en cuestión.

La política de recortes y de desmantelamiento de recursos públicos llevada de manera contundente en comunidades como Madrid, se pone ahora de nuevo de actualidad ante el traslado de los cooperantes religiosos trasladados desde Liberia al Hospital Carlos III ante la opinión de diversos agentes profesionales y sanitarios de que este Hospital estaba sufriendo un desmantelamiento y un proceso de transformación inadecuado para las necesidades asistenciales de la población.

Es por ello momento de reivindicar de nuevo la apuesta por la sanidad pública como un elemento fundamental para el bienestar de la sociedad y para la seguridad de la ciudadanía cuando hay que actuar frente a amenazas de salud pública.

En el futuro asistiremos a debates sobre este asunto.

A día de hoy si que estoy convencido que la información es clave. Quienes tenemos formación y experiencia en salud pública sabemos que las crisis de esta naturaleza requieren una política informativa adecuada.

Y que cuando se trata de eliminar amenazas potenciales que preocupan a la ciudadanía, no basta con actuar correctamente contra ellas; es preciso actuar con la máxima transparencia y publicidad para que los temores queden excluidos.

El problema en este sentido es que en España, la ministra Mato carece del crédito necesario y aunque no le guste el cargo, es la ministra de Sanidad. Y por tanto, es la responsable máxima que tiene la obligación de dar la cara y dar las explicaciones necesarias.

Será inevitable para ella informar de manera eficaz, veraz y adecuada. En mi opinión, ya llega tarde aunque espero que termine siendo consciente de que no le quedará más remedio que comperecer.

Y tendrá que dar las explicaciones sobre la situación actual del asunto en términos de salud pública así como en relación a los debates sobre la pertinencia del traslado y el posible precedente creado ya que otros ciudadanos españoles afectados por otras enfermedades pudieran en el futuro (o en el presente) reclamar idéntico trato.

¿Qué previsiones tiene Ana Mato sobre el brote de virus Ebola?

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Los medios de comunicación vienen dando cuenta de la evolución del brote de Fiebre Hemorrágica por virus Ébola notificado el pasado 22 de marzo en el África Occidental (Guinea –Conakry-, Liberia y Sierra Leona).

En los últimos días, se ha incrementado la información en los medios sobre este brote y sobre las consecuencias en la salud de las personas afectadas, lo cual comienza a preocupar al conjunto de la sociedad.

Estamos en una situación en la que asistimos a una epidemia que, aunque sea de distinta naturaleza y dimensión, recuerda en muchos aspectos a la pandemia de gripe A.

Sobre todo, en lo que se refiere al papel de la OMS y en la relevancia que tienen los medios de comunicación al difundiré información sobre esta enfermedad y, de alguna manera, el hecho de que en verano las noticias que habitualmente ocupan el espacio informativo desaparecen y dejan más terreno para otras como las relacionadas con epidemias.

Estoy seguro que hay pocas posibilidades de que esta enfermedad se propague por países europeos pero, a pesar de ello, he registrado una serie de preguntas al gobierno para saber más sobre lo que está pasando y sobre qué escenarios se contemplan en relación a la evolución del brote de Fiebre Hemorrágica por virus Ébola.

Las preguntas son las siguientes:

¿Cuál es la evolución del brote de Fiebre Hemorrágica por virus Ébola a día de hoy? Especificar número de afectados y fallecimientos en cada país.

¿Tiene previsto el gobierno algún protocolo de actuación frente al
brote de Fiebre Hemorrágica por virus Ébola en caso de aparición de algún afectado en España?

¿Ha comunicado el gobierno a las organizaciones profesionales la forma de actuar en el supuesto de algún caso en España por el brote de Fiebre Hemorrágica por virus Ébola?

¿Cree el gobierno que existe riesgo de aparición de algún caso en España por el brote de Fiebre Hemorrágica por virus Ébola?

¿Considera el gobierno necesaria la comparecencia de algún responsable del ministerio de sanidad en la comisión de sanidad del congreso de los diputados para explicar las actuaciones y los planes del ministerio en relación al brote de Fiebre Hemorrágica por virus Ébola?

A priori no pongo en duda que los servicios técnicos del ministerio estén actuando de manera adecuada. Pero también es cierto que se echa en falta información concreta por parte de la ministra Mato y sobre todo, quiero estar seguro de que los profesionales yo a servicios de salud tienen en su poder la mejor información que les permita actuar con la mayor eficacia en caso de necesidad.

Más vale prevenir que curar. Siempre.

Pepe Martínez Olmos

Rubalcaba y su aportación a la política española

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Alfredo Pérez Rubalcaba abandona la política con un balance que, a medida que pase el tiempo, lo situará entre los pocos personajes que han hecho una contribución histórica al bienestar de nuestra sociedad y al sistema democrático.

Lo más relevante es haber acabado con el terrorismo de ETA desde su puesto de ministro del interior, dando cumplimiento así a la aspiración de todas las fuerzas políticas españolas y de toda la sociedad española.

Sólo eso, le hace acreedor de nuestra gratitud más profunda.

Pero Alfredo ha sido además un gran político en el ámbito de la educación y ha tenido contribuciones muy notables en aspectos más que relevantes del bienestar ciudadano. Este es el caso de la lucha frente a la siniestralidad vial haciendo que se consiguieran éxitos inéditos en relación a la reducción de los accidentes de tráfico y víctimas de tráfico.

Muchos son los ámbitos de actuación de este servidor público que, como todos, también ha tenido sus sombras en un contexto general de muchos aciertos.

Yo quiero señalar, en lo personal, mi gratitud por el trato que siempre me dispensó. Pero sobre todo, quiero reconocerle públicamente su compromiso en defensa de la sanidad pública.

Nunca se ha oido a un responsable político de primer nivel hablar tanto y defender tanto la sanidad pública en el Congreso de los Diputados.

Nunca un secretario general del PSOE puso en primera línea de la agenda política la defensa de la sanidad pública en la forma que lo hizo Alfredo Pérez Rubalcaba.

Sin desmerecer las decisiones de Felipe González ni de José Luis Rodríguez Zapatero, los cuales contribuyeron de manera decisiva a desarrollar una sanidad pública que llegó a ser con ellos la “joya de la corona”, es evidente que Rubalcaba supo entender que la defensa de la sanidad pública y la universalidad del sistema era y es un objetivo de primera magnitud.

Me quedo con muchas anécdotas en mi relación personal con él de las cuales siempre aprendí mucho.

Me quedo con su respetuosa y cariñosa relación conmigo.

Me quedo con una enorme gratitud hacia su labor política. Seguramente será grande el aplauso que el próximo fin de semana le ofrezcamos l@s socialistas en el próximo congreso extraordinario del PSOE.

Porque l@s socialistas sabremos reconocer su generosidad con el PSOE ya que Alfredo ha sido capaz de anteponer los intereses del PSOE a sus intereses particulares.

Un ejemplo que han de tener en cuenta sus sucesores futuros.

Yo le deseo lo mejor a él y a su compañera que ha padecido sus ocupaciones y no ha disfrutado tanto su presencia. Ambos han dado mucho a la política española.

Suerte, maestro.

Pepe Martínez Olmos
Twitter:@PmOlmos

El Papa debe llevar ante la justicia a quienes abusaron de niños

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El Papa Francisco ha pedido perdón humildemente ante 6 víctimas, 3 hombres y te mujeres procedentes de Alemania, Inglaterra e Irlanda.

Ha pedido perdón por los abusos a menores; por los pecados de omisión por parte de líderes de la Iglesia que no han respondido adecuadamente a las denuncias presentadas.

Durante la misa de las siete de la mañana en la residencia de Santa Marta, el Papa Bergoglio aseguró que los abusos a menores por parte de sacerdotes son algo más que actos reprobables.

Ha reconocido el Papa que es añadió como un culto sacrílego, porque esos chicos y esas chicas “les fueron confiados al carisma sacerdotal para llevarlos a Dios, y ellos los sacrificaron al ídolo de su concupiscencia”.

Es cierto que este Papa lleva un tiempo dando señales de cambio y haciendo planteamiento valientes.

Algo que valoro de manera muy positiva.

Algo que debe traducirse en un tiempo nuevo en la iglesia católica.

Pero también hay que decir que es exigible al Papa que, además de pedir perdón ponga a disposición judicial a todos aquellos miembros de la iglesia católica que se conozca que realizaron abusos a menores ya que es evidente que dichos abusos a menores son éticamente reprobables pero también, y sobre todo, delitos en el código penal.

Colaboración con la justicia sería en mi opinión la “prueba del algodón” de este positivo arrepentimiento. De no producirse, no tendré más remedio que pensar que es una nueva “cortina de humo” para lavar la cara y la imagen.

Pepe Martínez Olmos
Twitter: @PmOlmos

Barroso y las cajas de ahorro

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Hace pocos días, conocimos las acusaciones de Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, responsabilizando al Banco de España de la burbuja inmobiliaria y financiera en nuestro país por errores graves en la supervisión de las cajas de ahorros.

Lleva una parte de la razón pero no toda.

Aunque es cierto que el Banco de España no hizo el adecuado control en la política de créditos de las cajas al sector inmobilario, no es menos cierto que los responsables políticos y los gestores de las cajas tuvieron un comportamiento inadecuado y reprochable en la gestión de los créditos.

No era admisible rebajar las exigencias de solvencia para la concesión de préstamos hipotecarios y fueron muchos los que desde una connivencia imperdonable llevaron a la quiebra a entidades de Valencia, Madrid, Galicia, Cataluña o Castilla la Mancha, entre otras regiones.

En Andalucía, especialmente llamativo el caso de Cajasur, gestionada desde la cúpula de la iglesia católica.

Barroso no acierta al señalar que la crisis financiera fue un problema de supervisión.

Olvida el papel de bancos importantes de Europa y de Estados Unidos para relajar todos los espacios de supervisión nacional.

Es por ello, que además de las responsabilidades de las autoridades del Banco de España y además de las responsabilidades de directivos, gestores y autoridades políticas nacionales, autonómicas y locales, hay una importante responsabilidad de las autoridades comunitarias.

Creo que en este desgraciado episodio de la economía española y europea, ningún actor puede creer que los ciudadanos nos vamos a creer que hay inocentes absolutos.

Porque no los hay.

Y lo sabemos.

Pepe Martínez Olmos
Twitter: @PmOlmos

República o monarquía

En el debate sobre república o monarquía, soy partidario de hacer posible dar la voz a los ciudadanos en un futuro no lejano; pero también creo que hay que hacerlo desde la imprescindible apelación a los espacios de convivencia y de pacto social.

Lo digo desde la legitimidad que me da el haber sido uno de los pocos diputados que ha reivindicado públicamente la república para España y los valores republicanos para la política española.

La encrucijada que realmente aparece ante nosotros es posiblemente la de tener que orientarse hacia una decisión política en aras de la convivencia común y priorizar para ello nuestro esfuerzo en favor del bienestar y el empleo para los españoles.

Tras la abdicación del rey y ante la tramitación de la ley orgánica que encauce el relevo en la jefatura del estado, es la primera vez en esta legislatura en la que el PSOE es imprescindible para la política nacional.

Es indiscutible que no podemos faltar a nuestra obligación de favorecer la convivencia en España pero eso si, también lo es que no vale cualquier forma de estado para cualquier política social.

Si es necesario el consenso para la forma de estado y la dirección del PSOE cree necesario no reivindicar nuestras convicciones republicanas, mi opinión es que en ese caso, se deberá exigir a la otra parte que rectifique y dé marcha atrás en sus pretensiones de seguir llevando adelante la ruptura de los consensos constitucionales de la transición que viene ejecutando Rajoy de manera implacable en esta legislatura.

Buena prueba de esta política rupturista con los consensos constitucionales son los recortes sociales en sanidad, educación o pensiones, la reforma laboral unilateral que expulsa a los sindicatos de su misión central, la reforma unilateral de los ayuntamientos, el papel preponderante de la conferencia episcopal o los recortes en derechos, como el caso del aborto o la ley de seguridad ciudadana.

Todas esas medidas se han hecho, se hacen y se plantean desde la prepotencia de un rodillo parlamentario del PP que está acabando en la práctica con el consenso constitucional de 1978 como hemos señalado los socialistas en numerosas ocasiones desde la tribuna del Congreso por boca de nuestros secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba.

Rajoy ha roto con estos consensos desde la prepotencia y el desprecio a lo que representamos los socialistas españoles.

Por lo tanto, se hace necesario definir qué hacemos, para qué lo hacemos y ofrecer un relato explícito a la ciudadanía el próximo miércoles desde la tribuna del Congreso de los diputados, como lo hizo el PSOE en la transición cuando pactamos la constitución o cuando decidimos permanecer en la OTAN y se dieron explicaciones y argumentos a la militancia y a la ciudadanía.

Los cambios en la sociedad y la necesidad de abrir espectativas de participación a la sociedad y en especial a las nuevas generaciones obligan a no cerrar puertas, sino a abrirlas de par en par.

Gratitud a Juan Carlos

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El rey Juan Carlos acaba de abdicar. Es una noticia, esperada, pero histórica.

En este momento, lo más relevante en mi opinión, es hacer una valoración globalmente positiva del periodo de 39 años que Juan Carlos ha estado como rey de España.

Su aportación a la paz social, a la democracia y al bienestar de la sociedad es positiva y por ello, creo que hay que agradecer su labor.

Yo lo hago como ciudadano, como diputado por Granada y en mi condición de republicano profundamente convencido.

Es cierto también que en los últimos tiempos, las noticias de todo tipo que han rodeado a la familia real han contribuido a poner en cuestión la labor realizada y la actitud equivocada del rey ante hechos socialmente reprobables y no sin razón.

Por cierto, si no se quería que se ligase esta decisión de abdicar de los resultados electorales, el momento elegido hace difícil otra interpretación, salvo que Juan Carlos tenga y comunique publicamente argumentos en contra.

Pero creo que ahora es tiempo de ser agradecidos con el rey Juan Carlos, porque su contribución al bienestar de los españoles y de las españolas ha sido muy positiva.

Tiempo habrá a partir de ahora se hablar de futuro. Del modelo de estado. De la pertinencia o no de llegar a la república como forma de estado en España. Espero que ese futuro debate se haga de la manera que merece nuestra ciudadanía.

Yo aspiro a que, al menos, se recuperen valores de la república para la vida política española.

Los enumero:

“El primero, amar a la Justicia sobre todas las cosas; el segundo, rendir culto a la Dignidad; el tercero, vivir con honestidad; el cuarto, intervenir rectamente en la vida política; el quinto, cultivar la inteligencia”; el sexto, propagar la instrucción; el séptimo, trabajar; el octavo, “ahorrar”; el noveno, proteger al débil; el décimo, no procurar el beneficio propio a costa del perjuicio ajeno”.

La glosa de los dos primeros valores dice que “quien ama la justicia sobre todas las cosas no hace daño a nadie; respeta los derechos ajenos y hace respetar los propios. Quien rinde culto a la dignidad, se lo rinde a la libertad y la igualdad; ni avasalla a nadie, ni por nada se deja avasallar; ni reconoce primacías innatas, ni acata privilegios infundados”.

Seguiremos reflexionando.

Pepe Martínez Olmos
Twitter: @PmOlmos